Solamente Simón, en el momento en que Fernando enloqueció, notó un tatuaje de calavera en su pecho.
—Carajo, otra vez ustedes, ¡malditos! — Simón no pudo evitar maldecir.
En ese instante, bajo la furiosa energía espiritual de Fernando, incluso el poder de Cuatro Fases del Rayo Infierno comenzó a disminuir gradualmente, mostrando signos de desaparición.
Sebastián, asombrado, retrocedió rápidamente, gritando: —¡No tengo nada que ver con esto, de verdad, no tengo nada que ver!
Fernando rugió una ve