Sebastián, más que sorprendido, estaba completamente atónito.
A su edad, lograr cruzar al reino espiritual era prácticamente imposible.
Cada cultivador dedicaba décadas de una ardua práctica para lograr alcanzar el reino espiritual.
Fernando, calculando de la manera más generosa, apenas tenía cuarenta años. Incluso si comenzara a cultivarse a la edad de diez años, no podría haber alcanzado tal logro.
Afortunadamente, por gran precaución, Sebastián gastó una suma considerable para traer a Emil