De no ser porque él garantizó con tanta seguridad su compromiso matrimonial con Daniela, ¿habrían ocurrido todos esos eventos posteriores?
Pero Alejo permanecía tranquilo y le dijo a Antonio: —Señor Castillo, esto no es del todo malo. Aunque lo tuyo con Daniela ya no es posible, al final del día, ella sigue siendo mi hija. Tener un apoyo incondicional como este, es algo muy bueno también para nosotros, ¿no crees?
Antonio pensó y se dio cuenta de que era cierto, pero ¿cómo manejaría la humillació