—¿Aarón? — Simón reflexionó un momento y dijo: —Quieres que le haga cambiar de opinión, ¿verdad?
—Exactamente. Recuerda, no debes matarlo. No importa el método que uses, quiero que logres que cambie de opinión. Dame solo un día, solo un día más, y te aseguro que podré hacer que todos guarden silencio.
—Está bien, lo intentaré. Pero ¿podrías permitirme hablar con Isolde un momento? Necesito asegurarme de que está a salvo.
—Por supuesto.
En ese instante, del otro lado de la línea se escuchó el lig