Mientras tanto, en la oficina de Amaro en el grupo Fuente Verde, Constanza estaba sentada tranquilamente.
Amaro encendió un encendedor y le ofreció un cigarro, diciendo: —Señorita Constanza, ¿a qué debo su visita?
Constanza inhaló el cigarro, dejando salir una bocanada de humo antes de responder: —Amaro, respecto a lo de Pelayo, estoy segura de que lo sabes mejor que yo, ¿no?
—Sí, yo no esperaba tampoco que Pelayo muriera. Pero me sorprende aún más que Baelor siga vivo. Me encargaré de enviar a