Simón colgó el teléfono en ese momento y alzó la vista hacia el sol. En su mente ya tenía un plan trazado.
Para que Isolde y su madre pudieran vivir tranquilas en Valderia, Simón tuvo que aceptar cooperar con Constanza. Sin embargo, sabía que, si seguía obedeciendo todas sus órdenes, Constanza acabaría creyendo que podía usar a Isolde y a su madre como una simple moneda de cambio para manipularlo a su antojo.
Por eso, Simón necesitaba hacer algo importante que demostrara su verdadera fuerza y de