¡El poder de la destrucción!
Simón observó sus guantes, sumido en profundos pensamientos. En ese instante, se dio cuenta de que aquellos guantes no eran simplemente unos guantes de luz. Parecían tener la capacidad suficiente de alternar entre dos fuerzas opuestas: la luz y la destrucción.
La luz puede devorar la oscuridad, pero la oscuridad también puede engullir la luz.
El Santificado que enfrentó antes había dominado tanto el poder de la luz como el de la destrucción. Si no hubiera sido por lo