—Isolde, no te preocupes, ya lo he pensado bien.
Simón trataba de tranquilizar a Isolde, asegurándole que no debía preocuparse por él. La verdad es que Simón era plenamente consciente de que, si no seguía al pie de la letra el plan del grupo Fuente Verde, inevitablemente enviarían a alguien a atacarlo.
En este preciso momento, Simón se encontraba con dos opciones claras: enfrentarse a asesinos cada vez más peligrosos, o seguir las órdenes del grupo Fuente Verde para obtener de esta manera más pr