Al ver la situación, Simón con firmeza preguntó: —Isolde, ¿qué estás haciendo?
Isolde, con lágrimas en los ojos, respondió: —Señor Simón, con su posición, sé que tal vez me menosprecia, ¿verdad?
Simón, con voz tranquila, contestó: —No, no es eso. Isolde, escucha… está bien, mantengamos todo como antes, ¿de acuerdo?
Isolde suspiró y continuó: —Mi padre siempre fue bueno conmigo. Era la persona más importante de mi vida, pero se fue de manera tan injusta. Simplemente no puedo aceptar su triste par