Sin embargo, esta estrategia también condujo a que el hombre de traje nunca pudiera aprovechar por completo el poder del destructor. Lo único que había hecho era infundir su voluntad en ese poder, utilizando a su sombra para controlarlo. A pesar de que la sombra era una extensión de él mismo, parecía que dos personas desesperadas atacaban al mismo tiempo, pero, en esencia, seguía siendo solo uno.
Cuando Simón utilizó la Luz del Dios Dragón para desintegrar a la sombra de un solo golpe, el hombre