La frente relajada de Simón se frunció instantáneamente, y de sus ojos destelló una luz brillante.
Guillermo negó con la cabeza y dijo: —No tiene nada que ver conmigo. Cualquiera en esta posición haría lo mismo. Esto concierne a la seguridad nacional, realmente debes entenderlo.
Simón se recostó lentamente en el sofá, en completo silencio.
Guillermo continuó: —¿Qué tiene de malo unirse a la oficina? Tenemos grandes privilegios y un buen salario. Utiliza estos poderes adecuadamente, y tu Grupo Ca