Terminada la reunión con Constanza, Simón e Isolde se prepararon para regresar. Sin embargo, cuando apenas estaban a mitad del camino, ambos se dieron cuenta de que los estaban siguiendo.
Isolde, quien iba al volante, miró de repente por el retrovisor y notó de inmediato un coche sospechoso detrás de ellos. Con tono respetuoso, le dijo a Simón, que estaba en el asiento trasero: —Señor, parece que nos están siguiendo. ¿Qué hacemos?
Simón ya se había percatado de que los seguían desde hace rato, p