—¿Acaso este imbécil habla sin pensar, pensando que somos unos tontos?
—¿Nadie sabe si fue la persona que escapó hace un momento...?
—En este momento no hay pruebas, ¿acaso tengo que agradecerte por lo que le pasó a mi hermano?
Al ver a Facundo tan furioso, Simón se encogió despreocupado de hombros y dijo: —Si no me crees, ¡puedes vengar a tu padre y a tu hermano ahora mismo!
—¿Qué estás esperando? ¿Acaso planeas matarme con esa mirada de impotencia?
—¡Tú...
—¡Voy a pelear contigo!
Escuchando có