Simón observó con mucha atención mientras el joven que había volcado su carrito de frutas recogía las frutas caídas esparcidas por la carretera. Aunque el accidente parecía ser algo inesperado, una corazonada inquietante le decía que había algo más detrás de esta aparente casualidad. La precisión de la curva en la que había ocurrido el accidente y la manera en que el camión estaba estacionado bloqueando el paso no parecían ser una casualidad.
Decidió que en ese instante Noemí detuviera el coche