—Vámonos, Galdino. Si de verdad quieres vivir con tu familia, esta es tu única opción aprovéchela.
—Si ese hombre llega a Villa del Solano, sin duda alguna desatará un baño de sangre a su paso. Si ahora vuelves con Bastian, no serás más que otro peón sacrificado.
—Pero si me sirves a mí, te aseguro que nadie, ni siquiera Bastian, podrá dañar a tu familia…
Al lado de la estación de servicio en las afueras de Puerto Escondido, Constanza miraba con detenimiento en dirección a donde se había marchad