Cuando Emerenciana entró en la sala y contempló la escena que se desarrollaba ante ella, el jefe de seguridad del hospital, Zósimo Dehesa, que estaba realizando una ronda de patrullaje, también llegó apresurado al lugar. Su presencia era imponente, y su llegada en ese momento no pasó desapercibida.
—¡Zósimo, detén a este idiota de inmediato!
—¡Cómo se atreve a agredirme en mi propio territorio! ¡Hoy haré que pague por ello!
A medida que Zósimo entraba en la sala, la presencia de su autoridad hi