Práxedes cayó de manera estrepitosa al suelo, y al igual que los demás miembros de su clan, se convirtió en una momia seca. En su rostro deformado aún se veía una expresión de extrema insatisfacción y rabia.
Ciriaco observó a su hijo caído en el suelo, con una mirada indiferente.
Levantó la mano, y una gran llama apareció en su palma, luego la dejó caer sobre el cadáver en el suelo.
Tan solo en un momento, todos los cuerpos allí se convirtieron en cenizas.
Guardó su daga, se dio la vuelta sin re