Con el poder que había absorbido, Ciriaco sentía que podía controlar absolutamente todo, que era el rey del mundo. Alzó la cabeza y soltó una carcajada, un sonido que denotaba pura locura.
Práxedes, temblando de miedo, dijo cauteloso: —Padre, ¿ha absorbido ya el poder del tesoro?
—Así es, ya lo he absorbido por completo, — respondió Ciriaco en silencio.
Práxedes se apresuró a decir: —Felicitaciones, padre, por convertirse en un ser supremo. Nuestra familia pronto dominará el mundo.
—Así es, pron