—¿Detenerme? — Simón se rio con indiferencia, sin entender por qué estos tipos estaban tan seguros de sí mismos.
Ireneo, con voz autoritaria, dijo: —Así es, si no aclaras las cosas, serás arrestado, y los cargos serán graves.
Simón sonrió y dijo: —¿Qué tal si hacemos una apuesta?
—¿Una apuesta? — Ireneo se quedó al instante desconcertado.
Simón continuó: —Si puedes arrestarme, aceptaré cualquier tipo de cargo que pongas, ¿te parece?
—¡Qué arrogante eres! Señor Ireneo, por favor, arréstelo de inm