En esta ocasión, Basilisa sintió que no tenía el derecho de estar allí, así que lo mencionó de manera algo casual.
Pero esa frase tocó un punto sensible para Balbina. Se levantó furiosa de un salto y, mirando a Basilisa con frialdad, dijo: —Yo fui invitada por el presidente del comité del festival de cine. ¿Tú dices que no tengo derecho?
—Lo dije, ¿y qué pasa? — Basilisa no se dejó intimidar.
El rostro de Balbina se puso rojo de la ira, como si la hubieran atrapado robando.
—Te advierto que no s