Un aura aterradora se expandió al instante, y Simón sin dudarlo, activó su dominio.
Simón levantó su lanza y gritó con ferocidad: —Sinfonía del Dolor de la Desesperación, Abismo de Fuego Negro.
Una llama espiritual aterradora ascendió al cielo, envolviendo a todos por completo en una atmósfera de soledad y desesperación. Sobre el mar se formó una espesa nube negra que giraba con lentitud, y Simón, Aetwud, y otros sesenta energéticos de nivel sagrado empezaron paulatinamente a perder su energía.