La tienda de Elisa en su casa pertenecía al tipo de tienda pequeña del pueblo, pero tenía todo tipo de artículos aun flores frescas.
Ella abrió rápidamente la puerta, tomó dos botellas de licor y un ramo de flores, y los colocó en el coche.
Simón le sonrió levemente y dijo: —Descansa primero. Charles y yo vamos a ocuparnos de algo, vendremos a buscarte mañana.
Elisa echó un leve vistazo al inconsciente Gabriel y aceptó en silencio. Sabía que no podría participar en lo que sucedería a continuació