—Señor presidente, ¿qué hace usted aquí? ¿Viene a comprar algo? —dijo Gabino con una expresión de mucho respeto.
Belisario no dijo nada, solo entró a la tienda con Aureliano, mirando a su alrededor.
Su mirada se posó brevemente en el rostro de Simón, mostrando una expresión de duda y luego miró a otro lado.
En ese preciso momento, Simón habló con calma: —No busques más, soy yo.
Belisario se sorprendió y rápidamente se acercó a Simón, inclinándose en una ligera señal de respeto: —Perdóneme, no lo