Onofre rugió furiosamente, y de la Espada de Hielo Profundo brotó un aire helado y violento congelando al instante al Caballeros Templarios frente a él.
El cuerpo del Caballeros Templarios cayó al suelo, hecho totalmente añicos.
Pero al mismo tiempo, las espadas cruzadas de los otros ocho Caballeros Templarios se clavaron con fuerza en Onofre.
Una armadura de hielo se formó sobre su cuerpo en ese momento, pero los Caballeros Templarios, siendo semi maestros del Dominio Sagrado, habían encantad