Narciso estaba lleno de una gran preocupación. Miró a su asistente al lado y dijo muy preocupado: —Necesitamos prepararnos para contactar a Calisto y dejar muy clara nuestra posición.
—Sí. — Respondieron los dos asistentes.
Cuando llegaron, ya estaban listos para todo, incluso para el respectivo sacrificio.
En ese momento, la Orden de los Paladines no podía vencer a los jinetes, tenía que retirarse, Hilario ya estaba herido, a punto de no poder resistir más.
Mientras tanto, la Legión de Lagartos