—¿Eso no causará problemas diplomáticos entre los dos países? — Osvaldo aún estaba muy preocupado.
Hilario respondió en tono muy grave: —No podemos preocuparnos por eso. El Rey ha dado órdenes estrictas. Además, esos asuntos los manejará directamente el Rey. Nosotros debemos hacer nuestra parte y no permitir que ellos masacren de forma impune a nuestros hermanos.
Osvaldo afirmó. En ese momento, alguien se acercó desde el otro lado y gritó eufórico: —¡Soy Kenzo Barreda, capitán de la Legión de La