El Destructor medía unos veinte metros de altura y poseía una fuerza tremenda.
Simón, frente a él, parecía un simple gorrión frente a un elefante.
Pero la figura de Simón, como un feroz relámpago, seguía volando alrededor del Destructor, blandiendo su lanza de guerra con gran ferocidad, que desataba aterradoras ráfagas de energía cortante, impactando constantemente en el cuerpo del Destructor con estruendosos estallidos. Sin embargo, el Destructor no lograba alcanzarlo.
En unos pocos intercambio