Marcelo y Odilón, temblando de miedo, negaron con la cabeza.
No sabían qué había pasado, solo habían sido convocados directamente.
Frente al primer maestro de el Reino de Siam, el maestro nacional y Buda Viviente, cada uno de sus ligeros movimientos era cauteloso, llenos de temor y absoluto respeto, sin atrever a mostrarse negligentes.
Al ver sus rostros aterrorizados, Froilán dijo con calma: —Lo han hecho muy bien, los aprecio muchísimo.
—¿Ah?
Ambos mostraron una expresión de desconcierto total