Amparo recogió muy diligente los platos y se sentó muy tranquila en la sala, su expresión cambiando constantemente.
Sabía muy bien que estaba perdida, profundamente enamorada de Simón.
Ese genuino sentimiento, como un torrente desbordado, invadía por completo su alma, causando un gran sufrimiento.
Durante tantos años, estudiando sola en el extranjero, siempre se había sentido muy solitaria.
Además, el asunto con Venerando la había dejado agotada física y emocionalmente, sin ningún apoyo.
De repe