En ese momento tan crítico, Ladislao soltó un grito muy feroz, concentrando toda su energía espiritual, juntando sus palmas con fuerza frente a su pecho.
Apareció un gran talismán ante él.
—¡Granada de Trueno!
Con un fuerte rugido de Ladislao, apareció una Granada de Trueno del tamaño de un balón de fútbol, lanzándose rápidamente hacia Silvano.
Esta era una versión simplificada de la Bomba de Trueno Rugiente, solo un fuerte hechizo de nivel superior, pero el más fuerte que Ladislao podía usar.