Pero el bombardeo no se detuvo.
Enormes proyectiles caían continuamente con un silbido muy agudo.
El suelo temblaba como si estuviera sufriendo un fuerte terremoto, vibrando sin cesar y cubriéndose de fragmentos de roca por todas partes.
La enorme onda expansiva causada por las grandes explosiones de los proyectiles hizo que todos los edificios en un radio de varios cientos de metros colapsaran por completo.
En el centro, alrededor del edificio del grupo Ávalos, no quedaba un solo lugar inta