—¡Ja, ja, ja! — Eulogio se rió a grandes carcajadas: —Entonces vayamos juntos a ver qué tiene de especial este joven.
Erasmo sonrió y dijo con amplitud: —Cada una de nuestras facciones tiene su propio Dominio Sagrado, además de decenas de miles de soldados y todo tipo de armamento pesado. Nosotros, los unos a los otros, no nos atrevemos a hacer nada. Pero un Dominio Sagrado tan joven que se atreve a hablar tan arrogante... Realmente quiero ver qué tiene.
—Dale la orden a Villa Azul de implementa