Xiomara rodeó a Simón con gracia, deslizando su mirada de manera intrigante antes de pronunciar sus seductoras palabras con una sonrisa muy cautivadora: —Parece que la fortuna nos sonríe a ambos. He hallado a un incomparable individuo tan poderoso como tú, y tú has encontrado a alguien dispuesto a cubrir tus necesidades financieras.
La respuesta de Simón fue firme y muy directa: —Si no recibo mi pago puntualmente, no me tomaré la molestia de ser tan cortés contigo.
Xiomara, lejos de perturbarse,