En ese preciso momento, Simón finalmente entendió la intención del dragón de agua. De inmediato, controló el dragón Qi, condensándolo en una gran figura de dragón. Al siguiente segundo, el dragón se sumergió en el agua, nadando con rapidez. Un remolino comenzó a formarse a gran velocidad, y cuando su diámetro alcanzó los diez metros, el círculo mágico azul apareció nuevamente.
—¡Rugido!
El gran dragón emitió un despiadado rugido, resistiendo con fuerza mientras sentía que el agua a su alrededor