En ese preciso instante, un ardor aterrador invadió el corazón de la mujer líquida. Ella, reconocida como la organizadora más poderosa de este mundo, ahora se veía impresionada, observando asi cómo alguien cualquiera había asesinado a su único hijo.
—¡Simón, devuélveme a mi hijo!
Le dijo: con un grito desgarrador, la mujer líquida alzó su mirada directo al cielo, dejando escapar un grito que resonó con ira y dolor el lugar. Mientras tanto, Simón, agotado hasta el límite, comenzó a caer lentament