—¿¿¿¿Castigo????
—¡Jajajaja!
Ramón soltó una gran carcajada ensordecedora mientras miraba a su madre con desprecio.
—Madre, eres demasiado precavida. Podríamos ser los seres más poderosos de este tiempo y espacio, pero ¿por qué seguimos escondidos en este oscuro de este subsuelo? Es simple: porque eres demasiado débil, demasiado cobarde.
—¡Basta, hijo! No sabes lo suficiente. Nuestra misión aquí es clara: debemos cumplir con nuestro propósito sin interferir en el curso del mundo humano, — respon