Esto demostraba que el certero golpe del anciano había sido realizado únicamente con su fuerza física. A pesar de su cabello blanco y su evidente edad avanzada, que Simón estimaba en al menos ochenta años, el anciano había logrado partir el tronco de un solo impecable hachazo.
—Ahora, ¿sigues estando molesto conmigo? preguntó el anciano con una ligera sonrisa.
—No, ya no. Reconozco que es mi propia falta de habilidad,— respondió Simón, sinceramente.
En ese preciso momento, cualquier resentimient