—Esta vez, debo admitir que mi hijo Julen cometió un grave error. No debió haber hablado con ese tono hacia su competidor. Sin embargo, aunque Julen estaba equivocado, su culpa no era suficiente para que mereciera la muerte. Por eso decidí mandar a asesinar a Asier.
—Algunas personas, al volverse de repente muy ricas, olvidan por completo su lugar. El Dragón Marino era un buen subordinado. Tenía intenciones de promoverlo, pero lamentablemente, él ya se ha ido de Mirela.
Balduino permaneció senta