—¡Aunque este mundo se destruya, no me importa en lo absoluto!
Simón sabía muy bien que Balduino ya había tomado la decisión de sacrificarse a sí mismo. Apretó con fuerza los puños y dijo: —Señor Balduino, aunque sé que esto no está bien, no puedes poner en peligro a todo Mirela por el bien de una sola persona.
—Hmph…, ¿qué pasa, acaso quieres detenerme? ¿Pretendes matarme?
—He estado en el mundo de los negocios durante veinte años, y no sé cuántos han querido matarme, pero al final, todos termi