Simón se dio cuenta de repente de que la fuerza de la luz y la fuerza de la destrucción tenían características diferentes, y había cometido el gran error de ignorar esta distinción. Aunque ambas eran fuerzas derivadas de las reglas del plano medio, representaban dos tipos de energías completamente opuestas.
Donde hay luz, hay oscuridad; donde hay bondad, también existe el asesinato.
Con esta nueva comprensión, una peculiar corriente recorrió el cuerpo de Simón. Concentrándose, canalizó toda la f