Simón avanzó hacia el túnel de la izquierda. Al principio, el pasaje era estrecho, apenas permitiendo que pudiera moverse con comodidad. Sin embargo, después de caminar unos cuantos metros, el espacio se abrió de manera repentina, revelando una enorme sala de piedra. En el centro del techo de la sala, flotaba una banda de luz verde pálida, suspendida en el aire, emitiendo un ligero resplandor.
En el suelo, varios círculos oscuros se movían lentamente, deslizándose como enormes sombras vivas. Est