Al cabo de un rato, la nueva y atractiva guía del museo se le acercó y le dijo: —Señor Simón, la señora Zaraya ha dicho que no hay límite para discusión en cuanto a este recipiente del ritual de bronce. Espera que no vuelva a poner comentarios en la caja de sugerencias.
Simón, con calma y sin mostrar ninguna señal de incomodidad, respondió: —En todas las situaciones siempre hay una oportunidad. Entiendo cómo se siente la señora Zaraya, pero confío en que mi insistencia la hará cambiar de opinión