—Ahora tu madre está paralizada, ¿y fuiste tú quien tuvo que trabajar para mantener a la familia? ¿Cada día le entregabas todo el dinero que ganabas a tu padre?
—Sí.
Daphne suspiro y con los ojos rojos de tanto llorar, pero aun asi con una extraordinaria valentía dijo: —¿Qué piensas? No te lo esperabas, ¿verdad? Seguro que ahora te vas a reír de mí, Si quieres reírte, adelante, suéltalo, no tengo problema.
Simón negó y respondió: —No, lamento mucho lo que has pasado, pero en realidad, la gente d