Durante el ascenso, Simón bajaba la mirada de vez en cuando para observar de reojo al Behemoth marino debajo de él. La criatura, con su apariencia similar a un gigantesco lagarto, permanecía inmóvil por completo en el fondo del océano, postrada como si estuviera rindiendo culto. Su postura era solemne y reverente, lo que llamaba profundamente la atención de Simón.
La actitud del Behemoth marino despertó dudas en la mente de Simón. Aunque había escuchado las historias y mitos de Andalucía Dorada,