Al ver la situación, Simón se impulsó con fuerza y saltó directo sobre el lomo del Behemoth marino. La criatura levantó su enorme cabeza, cambiando de manera vertiginosa la dirección de sus tornados para intentar alcanzarlo. Sin embargo, al estar Simón ya sobre su espalda, el Behemoth marino no podía realizar un ataque efectivo contra él.
En ese preciso momento, Simón miró hacia abajo, observando la descomunal figura del Behemoth marino bajo sus pies. Un pensamiento fugaz de destrucción cruzó su