"Vas a adorar el restaurante", dijo Clara, apretando el paso. "Es tu estilo."
"¿Mi estilo de cuándo?", pregunté. "¿De antes o después de volverme empleada formal?"
Clara se rio, esa risa de quien no puede reír alto porque todavía está en horario comercial.
"De antes. Restaurante de rica. Te vas a sentir en casa."
La miré, atravesando la acera con mi carpetita delgada en la mano como si fuera un diploma falso.
"Solo no estaba acostumbrada a una cosa", dije.
"¿Qué?"
"Pagar."
Clara hizo un gesto c