Desperté con el calor del sol toscano en mi rostro, un contraste con la brisa fresca de la mañana. Por un momento, permanecí con los ojos cerrados, absorbiendo la sensación de paz que me envolvía. El cuerpo de Christian estaba junto al mío, su calor reconfortante contra mi piel. Entonces, percibí algo extraño —voces. Varias voces, hablando en italiano rápido, a corta distancia.
Mis ojos se abrieron de golpe, el pánico golpeándome como un balde de agua fría. ¡Estábamos aún entre las vides, compl