~ BIANCA ~
—No.
La palabra salió antes de que me diera cuenta de que había decidido. Seca. Del tipo que no deja espacio para negociación.
Renata parpadeó, como si no hubiera escuchado bien.
—¿Qué?
Me levanté de la silla. Sentí mis propias manos temblar, pero la voz salió firme.
—Dije que no. No voy a pagarte ni un centavo. No voy a ceder a este chantaje patético.
Señalé la puerta.
—Sal de aquí. Ahora.
Ella rio. Esa risa irritante, elástica, que siempre pareció más una provocación que cu