~ BIANCA ~
—Claro —respondí naturalmente.
Me guió hasta la pequeña oficina, ese espacio acogedor que olía a madera vieja y libros antiguos. Cerró la puerta detrás de nosotros.
—¿Todo bien? —pregunté, recostándome en el escritorio—. ¿Pasó algo?
Nico tomó un sobre blanco que estaba sobre el escritorio desordenado. El logo del banco estaba estampado en la esquina superior.
Sentí mi estómago caer en picada.
—Llegó esto el lunes —explicó, entregándomelo—. Lo leí varias veces pero honestamente n