~ MIA ~
—Tienes cinco segundos para quitarte esa sonrisa idiota de la cara antes de que te arroje por la ventana —dije, cruzando los brazos y encarando a Dante desde el asiento del pasajero.
Dante, por supuesto, no quitó la sonrisa. Al contrario, la amplió aún más, esa sonrisa presumida e irritante que usaba desde que éramos niños y él sabía que me estaba sacando de quicio.
—Buen día para ti también, primita —dijo él alegremente, sus manos en el volante del Land Rover completamente adaptado p